Vaginismo

El vaginismo es una disfunción sexual femenina caracterizada por la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que rodean la vagina, provocando el cierre parcial o total de la misma, lo que origina dolor e imposibilidad a la hora de intentar una penetración.     

Esta disfunción, puede generar o genera directamente, frustración, culpabilidad,depresión,ansiedad, derrumbe de la autoestima e inclusive, las pacientes que la padecen, muchas veces, prefieren evitar tener contactos sexuales y muestras de cariño con su pareja lo que puede deteriorar esta relación. Esta disfunción es más frecuente de lo que se podría pensar, llegando en países del primer mundo a representar hasta el 13%  de la población femenina. Puede aparecer tanto, desde la adolescencia como en la edad adulta. Sus causas pueden ser mono o multifactoriales debido, por ejemplo, a traumas sexuales, a una educación sexual  restrictiva o a la influencia social. Los tratamientos serán enfocados desde el punto de vista psicológico y médico, basados en la medicina biológica  entre otros.

También el encare y los protocolos, serán personalizados y será clave determinar en cual etapa “hormonal”, se encuentra la paciente. Todas recibirán un enfoque psicológico a cargo de la sexóloga pero el tratamiento médico de las pacientes post o peri menopáusicas, que además de sufrir de esta disfunción, sufren de sequedad vaginal por el desequilibrio hormonal frecuente en esta etapa de la vida de la mujer, recibirán complementariamente, un tratamiento diferenciado, personalizado  y por etapas.

 

Como adelantamos, el tratamiento básicamente, contará con 2 grandes ramas.  El primer contacto con la paciente, la realizará la sexóloga. Serán sesiones personalizadas y  muchas veces, con la pareja.  Como se trata de una terapia personalizada, el número de sesiones también lo serán. De acuerdo a la evolución, el tratamiento puede ser totalmente exitoso y darse por finalizado o en algunos casos, la sexóloga decidirá apoyarse en un tratamiento médico.

 

El tratamiento médico se basará en 3 pilares:

La Terapia Neural,  busca y logra equilibrar el eje eléctrico del cuerpo. El ser humano, es un ser” eléctrico” y funciona como tal. Todas nuestras señales, reacciones, sentimientos, son llevadas a cabo a través de reacciones químicas que desencadenan una señal eléctrica. Por eso, cuando queremos saber cómo funciona nuestro corazón, nos piden un electro cardiograma o un electro encefalograma o un estudio eléctrico de miembros, entre los más conocidos. Por lo tanto, un “Ser equilibrado eléctricamente, es un ser sano”, que cuenta con una “bendita cualidad”, la auto sanación.

Cuando ese eje eléctrico se ve alterado, decimos que ese Ser está despolarizado por lo que pierde la cualidad de la auto sanación. Muchas son las causas que pueden afectar nuestro eje eléctrico y la mayoría se generan en nuestro cerebro involuntario, el sistema nervioso central autónomo o también llamado, vegetativo.

Situaciones traumáticas, estresantes, angustiantes, agudas o que se repiten frecuentemente en el tiempo,  generan la descarga de focos irritativos que descienden a través del sistema simpático y parasimpático, desencadenando el desequilibrio eléctrico, la despolarización del cuerpo y por ende, dejarnos susceptibles y vulnerables a cualquier disfunción, en cualquier parte del cuerpo. El vaginismo, como la fibromialgia, las migrañas, etc. son ejemplos claros de esta despolarización. La Terapia Neural, utiliza una droga llamada Procaína, a una dosis homeopática (0,5%).

Este viejo anestésico ya en desuso con ese fin, tiene una gran cualidad, su alto poder de voltaje. A través de pequeñas punciones intradérmicas, indoloras, aplicada en formas de pápulas, realizadas en los puntos chacra, neuro endócrinos y del órgano o zona afectada, logra repolarizar el Ser, equilibrando su eje eléctrico y devolviéndole la cualidad pérdida: la auto sanación.

La Toxina Botulínica es un probado relajante muscular de larga duración.  Se utiliza con frecuencia para el envejecimiento facial y la espasticidad. Se inyecta inmediatamente en los músculos vaginales involucrados en el vaginismo (especialmente, en el bulbo esponjoso),  utilizando una aguja fina y anestesia en crema, previamente.

El vaginismo es un ciclo vicioso de espasmo y dolor» «Si podemos reducir el espasmo (contracción involuntaria), podremos reducir el dolor».

La toxina Botulínica paraliza y relaja los músculos temporalmente. El efecto se mantiene de 2 a 6 meses. A continuación, se puede someter a un tratamiento de repetición.

El efecto antiespasmódico desaparece completamente pasado un tiempo, pero el efecto de una vida sexual normal durante este periodo puede curar completamente el vaginismo. De nuestra experiencia se desprende que las mujeres necesitan una media de 2 tratamientos de repetición para olvidarse de la molesta tensión vaginal. En muy contadas ocasiones, se debe proseguir el tratamiento permanentemente (cada 6 meses).

El PRP lo utilizaremos directamente sobre la mucosa vaginal en una segunda etapa, cuando logremos relajar los músculos vaginales. El objetivo será  el aumento de la lubricación. Es sabido que la principal fuente de la lubricación de la vagina se produce por el pasaje de fluidos desde los vasos sanguíneos presentes en el espesor de la mucosa vaginal. El PRP con su efecto angiogénico (formar nuevos vasos sanguíneos), contribuirá a un aumento de la lubricación vaginal. Este paso es especialmente para pacientes que cursan la menopausia o peri menopausia, pero perfectamente se puede aplicar en todas las pacientes. También, en mujeres con desequilibrio hormonal, nos podemos apoyar en la terapia con hormonas Bio Idénticas, que serán de gran ayuda, en todos los sentidos.

Qué tratamiento se adecua a sus necesidades?