Lo interesante es que todos los mamíferos compartimos los mismos aminoácidos de cada órgano o tejido. A modo de ejemplo, los aminoácidos de las proteínas del hígado de la vaca, perro o el humano, son los mismos. Esta similitud nos permite lograr una nutrición inteligente por la órgano especificidadde las peptonas. Si nosotros administramos peptonas de cartílago, estos aminoácidos” viajarán” por nuestra circulación siendo asimilados y aceptados solamente por el cartílago presente en todas nuestras articulaciones (órgano especificidad).De esta manera, podremos acceder de forma segura, a los órganos y tejidos, revitalizando, y nutriéndolos, de forma biológica, natural y sin riesgos de rechazos.
Estos nutrientes naturales con intenso poder biológico, aportan una altísima concentración de aminoácidos fundamentales para la reparación celular, con la característica citada: la órgano-especificidad: una especie de “código postal” que permite a cada peptona alcanzar el órgano particular para el cual fue desarrollado. El aporte de péptidos bioactivos con toda su capacidad vital ayuda a revertir y reparar daños celulares en los órganos determinados. Las células pueden utilizar estos nutrientes como material genuino en su metabolismo. La acción de las peptonas contribuye así a retardar, revertir y detener las manifestaciones del desgaste orgánico.