GSM / Síndrome Genitourinario de la Menopausia
La atrofia vulvovaginal, o síndrome genitourinario de la menopausia (tal como lo ha reformulado la International Society for the Study of Woman,s Sexual Health y la North American Menopause Society), es un proceso fisiológico que pueden experimentar hasta el 60% de las mujeres posmenopáusicas debido al desequilibrio hormonal.
Es un conjunto de cambios que se producen en el aparato genital y urinario de la mujer durante la peri y post menopausia. Comprende las variaciones que sufren la vagina, la vulva, la vejiga, los elementos de sostén y suspensión de la pelvis, por el desequilibrio hormonal propio de esta etapa. Aunque no todas las mujeres van a experimentar la misma sintomatología, ni la misma intensidad, sí son comunes los síntomas relatados a diario en las consultas de ginecología.
Sensación de ardor, irritación y picazón en la zona genital interna y externa.
Sequedad y falta de lubricación durante el acto sexual.
Dolor durante las relaciones sexuales o dispareunia.
Síntomas urinarios, como infecciones frecuentes, urgencia miccional (o necesidad imperiosa de orinar), y dolor con la emisión de la orina.
La Fisiopatología de la Atrofia Vulvovaginal se debe a que la vagina es el órgano con mayor concentración de receptores estrogénicos del organismo, un indicador biológico accesible y sensible de los niveles séricos de dichas hormonas en la mujer. La pérdida de la producción de estrógenos en la menopausia, se refleja en la fisiología vaginal y se acompaña de una serie de cambios fisiológicos que pueden reflejarse en la sintomatología que presentan algunas mujeres.
Estos cambios fisiológicos incluyen:
Alteración de la maduración epitelial, con disminución del índice de células superficiales y, por tanto, de la producción de glucógeno.
Disminución de lactobacilos vaginales, al disminuir su sustrato.
Aumento del pH, al verse reducida la producción de ácido láctico bacteriano.
Disminución del flujo vascular, con la consecuente reducción de la lubricación de la vagina (menos trasudado).
Estos cambios ocasionan una disminución de los pliegues rugosos vaginales y un adelgazamiento de la mucosa, debido a la reducción del soporte de colágeno del epitelio vaginal, cuya renovación depende de los estrógenos. Todo ello conduce al conjunto de signos característicos de la atrofia vaginal, que serán los que sirvan para determinar la presencia de la condición clínica (si bien el diagnóstico se sospecha basándose en la edad, los síntomas y la historia clínica y se confirma al realizar una exploración ginecológica):(7)
Sequedad vaginal
Rojez de la mucosa.
Palidez
Friabilidad
Petequias
TRATAMIENTO DEL GSM
Equilibrio Hormonal con hormonas Bio idénticas
Laser ginecológico
Plasma Rico en Plaquetas













