Su grosor es mucho más fino del usado en las cirugías (casi del espesor de un cabello) y su principal objetivo es estimular la formación de colágeno, elastina y ácido hialurónico que se forma alrededor de ellos en el proceso de reabsorción, generado por el propio paciente. De esa manera, y aplicados siguiendo diferentes ejes de tensión, se aplican, montados dentro de una aguja, por debajo de la piel, atravesándola y transcurriendo siempre, por el tejido celular sub cutáneo (debajo de la piel). Estos hilos no se anclan, no se fijan ni se tensan (no se jala) como los hilos tensores, rusos o de oro. Su mecanismo de acción, como dijimos, una vez alcanzado el plano y el canal correcto, generan una reacción bilógica del huésped a su alrededor, formando canales de fibrosis y tensión silenciosa. Por eso, son hilos seguros y sus resultados, siempre naturales.